Informe sobre la situación de las niñas en el mundo
'Opciones reales, vidas reales'
El estudio 'Opciones reales, vidas reales' elaborado por PLAN Internacional en el contexto de la campaña Por Ser Niña sigue la vida de 142 niñas de 9 países en vías de desarrollo y analiza la situación de las niñas en el mundo.
Son 142 niñas de El Salvador, República Dominicana, Brasil, Benín, Togo, Uganda, Camboya Filipinas y Vietnam. La situación de las niñas en el mundo: casos prácticos
Filipinas: Doreen, la independiente
Doreen, de Filipinas, tiene cinco años, vive con su abuela, su padre y sus hermanos. Su madre trabaja en Manila desde hace unos años. Hablan por teléfono todos los días y le envía ropa dos veces al año. La abuela dice que Doreen está enfadada con su madre por haberse ido, pero también dice que hay una parte positiva de todo esto: Doreen es cada vez más independiente.
"A veces, voy a buscarla al colegio pero a menudo va con su hermano o sus compañeros. Durante un tiempo no quería ir al colegio porque yo no podía ir a recogerlas pero ahora se presta voluntaria para ir sola. No es tímida, si su profesor le dijera que bailase, lo haría. Hace los deberes tan pronto como llega a casa, yo solo me dedico a mirar qué hace. Siempre está leyendo. A veces barre el suelo y ayuda con la colada. También va a la tienda ella sola. Si alguien le da dinero, a toda prisa irá a la tienda para gastárselo".
Camboya: La mala salud de Reaksa
Reaksa es la hija mayor de Teur y The, agricultores en Siem Reap, una provincia de Camboya. La familia vive en una pequeña casa de paja a las afueras de un pueblo y tiene dificultades para alimentar a la familia. La madre, que gana el sueldo principal de la casa. se desplaza 15 kilómetros cada día para trabajar como agricultora. Parte de su salario se lo pagan en arroz y otros alimentos. El padre trabaja a veces por dos dólares al día.
Reaksa nació en casa y era muy pequeña, probablemente porque Teur estaba malnutrida durante el embarazo. Desde entonces, Reaksa ha padecido, de manera continua, bronquitis y convulsiones esporádicas, agravadas por una serie de enfermedades serias. En 2009, la llevaron al hospital infantil de Siem Reap, a 50 kilómetros de casa, donde la diagnosticaron varias infecciones: meningitis, dengue y una infección respiratoria aguda. En 2010, estuvo a punto de perder la vida debido a una reacción de las medicinas.
Sophea, la hermana pequeña de Reaksa, de cuatro años, también tiene una salud muy débil y no puede caminar bien. Aunque el tratamiento médico sea gratuito para las familias más pobres en Camboya, el hecho de que los hospitales estén tan lejos hace que los costes del transporte sean muy altos (en torno a 3 euros por viaje).
En 2009, Teur terminó debiendo a su jefe 30 euros por haber pedido un adelanto para ir a visitar a Reaksa al hospital. "Lo más difícil de tener hijos es encontrar el dinero para alimentarlos y ayudarlos cuando están enfermos".
A pesar de las dificultades, la madre tiene claro que sus hijas irán a la escuela. Teur se quedó huérfana durante el genocidio de los Jemeres Rojos y, por lo tanto, no pudo recibir ninguna formación. Reaksa dice que quiere ser profesora. Sin embargo, en preescolar, su salud le impedía asistir a las clases con normalidad.

