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La caravana de los niños

Asesores móviles  buscando y dando  apoyo a los niños necesitados

Testimonios tras el tsunami

Una niña de 12 años que perdió a su madre y a su padre en el tsunami no se quería mudar. Cuando se fue con parientes se llevó la almohada de sus padres y las sábanas con las que dormían negándose a que alguien las lavase. Dejó de ir al colegio. Las sabanas se pusieron mugrientas. Una unidad móvil puesta en marcha por PLAN se enteró del problema y acudió a su casa para enseñarle, a través del arte y el dibujo, a aliviar su dolor y a  superar el duelo. Con la ayuda de los asesores sacó fuerzas para volver al colegio y comenzar a vivir otra vez.

Conduciendo para reunirse con niños necesitados 

(Video disponible sólo en inglés)

El programa “Childline Caravan” -la Caravana de los Niños- se creó 6 meses después del tsunami de diciembre de 2004. Se adquirieron 3 pequeñas furgonetas que fueron pintadas por niños y adultos  con alegres colores. Artistas tailandeses pusieron su toque final a la decoración de los vehículos.

Con tres asesores en cada furgoneta, la Caravana Infantil visitó 28 colegios y dos centros de atención infantil en tres provincias. Durante sus viajes de cinco días, los monitores con camisetas brillantes rojas y amarillas,  involucraban a los niños en las terapias de arte, baile y drama para ayudarles a curar sus heridas.

Es un servicio muy útil para nosotros. Los niños ganan seguridad hablando, jugando, cantando y les gusta tener la oportunidad de expresarse” dijo Rakkiat Kawpongpaiboon, profesor de un colegio que sirvió de refugio temporal justo después del tsunami.

Ayuda psico-social

Entre los miles de niños a los que conocieron, los asesores de la organización local Childline, a través de la cual trabaja PLAN en la zona, identificaron a 223 niños con problemas psicosociales, de los cuales 162 fueron llevados a otros centros para un tratamiento adecuado.

En Tailandia se desarrolló además un servicio telefónico de ayuda infantilUna de las dificultades para llegar a los necesitados ha sido los prejuicios relacionados con la prestación de ayuda psicológica. “Ver a un terapeuta estaba mal visto entonces y la gente no era tan abierta. Diseñamos una estrategia para poder identificar a los que la necesitaban y ofrecerles una terapia sin que se dieran cuenta. Se notaba enseguida quienes eran – no les gustaba participar en actividades, permanecían callados, no hablaban” relató  Ilya Smirnof, directora ejecutiva del proyecto Childline Caravan.

La logística para que tantos niños pudieran acudir a  terapeutas hubiera sido imposible, por eso Childline hizo lo contrario.”Llevar a los profesionales a dónde estaban los niños. Esta medida fue eficaz y pudimos llegar a un numero increíble de niños. Sólo en el primer año pudimos ayudar a 2.500 niños” dijo Smirnof.

Ayudando a los niños: cuidados sanitarios y  educación

La organización también creó un servicio de ayuda telefónica que recibió miles de llamadas de niños que buscaban becas para evitar tener que abandonar el colegio o para expresar sus preocupaciones sobre la situación financiera de sus casas u otros problemas. Childline ayudó a encontrar  becas a  61 niños y aconsejó a muchos otros que lo necesitaban.

La recuperación psicológica de los niños es una de las claves del trabajo de PLAN tras el tusnamiCon la ayuda de PLAN, Childline dio apoyo a niños en asuntos  sanitarios, educacionales y legales. Varios niños del grupo étnico minoritario Moken de la costa del sur no iban al colegio. Childline habló con sus padres sobre la importancia de la educación. Muchos niños y familias habían perdido sus certificados de nacimiento y carnés de identidad en el tsunami –y algunos, como los Moken, nunca los habían tenido. Childline les ayudó durante todo el largo proceso necesario para recuperar sus documentos de identidad y poder tener acceso así a la sanidad pública y a los colegios.