Pequeños doctores
Comunidades más sanas gracias a la colaboración de los niños
Meses después tras el desastre del tsunami, los niños se enfrentaban a numerosos problemas. Uno de ellos, pero no menos importante, era la falta de higiene, tanto personal como en las instalaciones en las que pasaban buena parte del día -sus colegios estaban cubiertos de basura- y los niños estaban expuestos a más enfermedades.
Además de ayudar en la reconstrucción de una estructura sanitaria después del tsunami, PLAN enseñó a los niños higiene básica y creó cuadros de “pequeños doctores” para ayudar a que sus comunidades fueran más limpias y sanas.
“No entendían porque se tenían que lavar las manos. No entendían porque se tenían que lavar los dientes. No les importaba el estado de su colegio. Había desperdicios por todas partes y ni siquiera tenían un cubo de basura” decía Ibu Yuli que encabezó el programa de educación sanitaria de PLAN en Aceh.
Avances hacia comunidades más sanas
Cuando PLAN empezó a trabajar en Aceh después del tsunami, al enfrentarnse a graves problemas de salud, se repartieron suministros de agua de emergencia para unas 40.000 personas y se distribuyeron suplementos nutricionales cuando no había comida.
Se construyó, se equipó y se formaron profesionales para 39 puestos de salud y para 25 clínicas de maternidad. A través de los programas centrados en los "pequeños doctores", nos dirigimos a niños de entre cuarto y sexto grado de 12 colegios – 20 niños por colegio– para concienciarles sobre la importancia de los temas de higiene personal, la limpieza del entorno y la nutrición.
Los resultados de la combinación de estos esfuerzos fueron asombrosos. Vigilando especialmente la desnutrición, la anemia y la diarrea entre niños y mujeres embarazadas durante los 2 años siguientes al tsunami, nos dimos cuenta que la malnutrición extrema desapareció y la moderada bajó de un 15,4 a un 2,7%.
Los Pequeños Doctores aprendieron a través de juegos y clases a controlar a sus compañeros para que estos se cortasen las uñas, se lavasen los dientes y las manos , se bañasen regularmente y llevasen zapatos. También daban una primera ayuda básica, controlaban el peso y la altura de sus compañeros y llevaban a más compañeros a recoger basura y limpiar sus colegios y comunidades.
Los niños: catalizadores del cambio
El reto es ahora cómo inculcar estos hábitos a los adultos de la comunidad y a los profesores, quienes eran, según Ibu Yuli, sus alumnos más desafiantes.
PLAN formó en total a 85 profesores y supervisores. “Fue difícil entrenar a profesores. Los niños estaban contentos ya que aprendían a través de juegos y era divertido para ellos” dijo ella.
“Para los profesores era también algo nuevo pero era difícil cambiar su comportamiento después de llevar tantos años trabajando en otras condiciones”. Decían, “Está bien asi. ¿Porqué tenemos que cambiar nuestro comportamiento?”
Cuando Ibu Yuli volvió a visitar los colegios, los niños, al verla, corrían hacia ella para decirle “Hermana, mire –mis uñas y mis manos están limpias. Limpiamos el colegio regularmente y nos cortamos las uñas todos los viernes”
Algunos de estos niños sueñan en convertirse en médicos un día y ayudar a sus comunidades siendo médicos de verdad.
