Unos cimientos sólidos
Asegurando un futuro mejor centrado en los más jóvenes
Cuando PLAN empezó a trabajar en las áreas afectadas por el tsunami en Indonesia, los indicadores de la situación general eran nefastos pero las anécdotas e historias personales eran aún peores.
El tsunami había dejado entre 6.000 y 10.000 huérfanos. La diarrea afectaba a casi uno de cada cinco bebes y más del 15% de los niños estaban desnutridos.
PLAN halló un grupo de 15 niños, de entre 14 y 18 años, que intentaba labrarse una vida común, ganando 50,000 rupias (5 dólares) al día, buscando piedras. Mientras tanto, Mahfud de 13 años, tras perder a su padre, ayudaba a su madre plantando jengibre. “Gastamos dinero si vamos al colegio pero ahorramos si trabajamos” decía un niño del pueblo de Meunasah Keude.
Al mismo tiempo que ayudába en la reconstrucción de las comunidades afectadas por el tsunami en Indonesia, PLAN decidió centrarse en el cuidado y desarrollo de los más pequeños. Al mejorar la calidad de vida de los niños con edades tempranas, se esperaba conseguir un impacto mayor y más duradero.
Una infancia más sana, una vida mejor
Empezamos ayudando a las mujeres embarazadas y a los recién nacidos. PLAN construyó, dotó y equipó 25 centros maternales de salud y formó a 47 comadronas para asegurar que los recién nacidos empezaban sus vidas de una manera saludable e implicaban así a sus madres en el crecimiento y bienestar de sus bebés.
Para la siguiente etapa en las vidas de los niños, PLAN construyó 39 centros/ambulatorios de salud e incluimos una sala de juegos en cada uno de ellos. Aunque originalmente en estos centros se controlaba el peso y la altura de los niños del pueblo, PLAN formó a su personal para ofrecer actividades lúdicas y suplementos nutricionales para bebés y niños en edad preescolar.
Hoy en día estos puestos de salud ofrecen cuidados básicos y un empuje en la educación de los niños hasta los 5 años. Las madres pueden también hacer sus consultas. Unos 25.000 niños, por lo menos, han sido inscritos en programas de cuidados infantiles y desarrollo.
“Los niños inscritos en este programa son más activos estudiando y son mentalmente más audaces, preguntan más al profesor” dice Yusran, quien tuvo a su hijo en el programa. Otros adultos en las comunidades dicen que los niños que recibieron cuidados básicos durante su infancia son más expresivos y pueden leer, escribir, cantar y contar historias sobre sus amigos.
Haciendo de la escuela un lugar en el que los niños disfruten
Además de construir colegios y centros de atención infantiles, intentamos formar a los profesores para que dieran unas clases más interactivas y eliminaran los castigos corporales de sus colegios. Una de las nuevas guarderías está pintada por dentro de verde claro y tiene paneles blancos para que los niños puedan escribir en ellos. Además, cuenta con juguetes, mesas y sillas de colores y tiovivos fuera.
Desde pequeños, parece que a los niños les gusta más el colegio y confían un futuro mejor, lo que aumenta su autoestima. “Me encanta estar aquí con mis tres amigos, Indha, Ulfa y Andella” dice Ryan , de dos años y medio. “No me quiero ir antes a casa. Me gusta jugar y aprender aquí.”
Después de las aportaciones de PLAN en sanidad y educación, los indicadores también señalaban hacia futuro más esperanzador: la diarrea entre bebes de 6 a 23 meses cayó de un 19 a un 4 %, la desnutrición severa se eliminó y la malnutrición moderada bajó de un 15,4% a un 2,7%.
En una encuesta en las comunidades, PLAN se dio cuenta de que este enfoque sobre la infancia y la educación se veía como uno de los puntos fuertes en las labores de recuperación. Al preguntar a Nur Hakimah, de doce años, cual había sido el mejor apoyo de PLAN a la comunidad afectada por el tsunami , dijo: “aumentar la motivación de los niños para ir al colegio”.
